logo

Pregunta 7

  • En este momento, estamos viviendo una situación de bloqueo por parte del estado. Sin embargo, ¿cuántos partidos políticos anteponen el desarme anterior a encauzar cualquier diálogo? Esto es un gran riesgo, ya que es un gran golpe en el camino para generar confianza. ¿Cómo explicar que el recorrido no puede empezar por la mitad del camino?

 

"Foro Social para promover el proceso de paz"VERONIQUE DUDOUET:

Como expliqué durante la ronda de preguntas en Pamplona, la mejor manera de convencer a los partidos políticos de que el desarme no puede darse como precondición para las conversaciones es confrontándoles con pruebas empíricas de otros países. Como ejemplos:

- En Aceh, tras el fracaso de las conversaciones precedentes en Génova en 2000, el Gobierno de Indonesia y el movimiento de liberación decidieron discutir los asuntos en torno a la seguridad en 2005 solo al final de los 6 meses de negociaciones, que tuvieron una ONG finlandesa como mediadora, para no torpedear la resolución de temas más sustantivos del conflicto (distribución de los recursos y poder, derechos políticos, derechos humanos etc.). El principio “nada está acordado hasta que todo esté acordado” adoptado por las partes significaba que todos los componentes del acuerdo de paz estuviesen incluidos en un único acuerdo integral. La implementación del decomiso de las tropas rebeldes se llevó a cabo en 3 etapas, con una cuidadosa secuencia de un proceso paralelo, escalonado conjuntamente, de retirada de las tropas indonesias de la provincia.

-  En El Salvador, el proceso de paz se organizó alrededor de una serie de acuerdos graduales, comenzando con acuerdos sobre derechos humanos, reformas políticas, socio-económicas y del sector de la seguridad, y terminando con un acuerdo sobre desmovilización y desmilitarización tanto de ambos el FMLN como de las tropas armadas. En la fase de implementación, la entrega de armas por parte de la guerrilla se acompañó con un proceso paralelo graduado conjuntamente de reducción de fuerzas armadas regulares.

- En Irlanda del Norte, durante el proceso de paz de los 90, la posición del IRA en las negociaciones era la de enfatizar que “el decomiso sólo podría llevarse a cabo de forma voluntaria” y en el contexto de (y no como una precondición) un acuerdo total. De hecho, tras el primer alto el fuego del IRA en 1994, la insistencia del gobierno británico de que el decomiso de armas debería de comenzar antes que las negociaciones políticas de todos los partidos fue un factor importante que contribuyó a la ruptura de ese alto el fuego en 1996. El acuerdo de paz de 1998 se mantuvo voluntariamente impreciso en relación al decomiso, para que sus términos y plazos pudieran ser interpretados de forma diferente por las respectivas partes. Durante la fase de implementación, los Republicanos insistieron en hacer concesiones progresivas en el tema de las armas junto a un progreso paralelo tangible de retirada de las tropas del ejército del Reino Unido, creando un gobierno de poderes compartidos, reformando la policía y los sistemas de justicia y creando instituciones políticas de toda la isla (De Brun 2008). El IRA comenzó por abrir algunos de sus depósitos de armas para una inspección internacional como medida de confianza en 2000 y se deshizo del resto de sus armas en varias fases hasta 2005.

- En Burundi, el acuerdo Arusha de 2000, negociado por los principales partidos políticos, describió modalidades de democratización en los ámbitos político y del sector de la seguridad, mientras que los temas de gestión de armas se dejaron abiertos para negociaciones posteriores, una vez que las principales tropas rebeldes se hubiesen sumado a la mesa. Al proponer soluciones que iban a las causas profundas del conflicto, el acuerdo persuadió al movimiento principal de oposición principal, el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia – Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), para que firmasen un acuerdo de alto el fuego conjunto en 2003. Tras una evaluación de las capacidades de absorción del sector de la seguridad y de las modalidades de integración, las tropas rebeldes que habían superado los criterios de selección se unieron al ejército reformado y a la policía junto con sus armas.